Compartir la palabra

Si alguna certeza he sido capaz de columbrar como profesor y estudioso de la oratoria y la argumentación a lo largo de más de un cuarto de siglo, esa ha sido la de que aprendemos a hablar mejor para ser mejores y para contribuir a una sociedad y a un mundo cada vez mejores a través de las dimensiones ética y estética inherentes al uso comprometido y cuidado de la palabra en público.

 compartir la palabra

Esa fue precisamente la clave con la que tanto yo como el excelente equipo de alumnos de UNIR que tuve el privilegio de coordinar (Verónica Valero Marcano, del Grado en Comunicación; Conxa Juan Sánchez, del Grado en Educación Infantil y Luis de Miguel Ortega, del Grado en Derecho)  emprendimos nuestra tarea como formadores en el seminario sobre habilidades comunicativas que impartimos a los líderes locales de YMCA el 9 de marzo de este año.

La experiencia no pudo ser más grata en todos sus tramos. En primer lugar, coordinar las tareas de preparación del equipo fue una labor sencilla y muy gratificante gracias a la extraordinaria disponibilidad, eficacia y puntualidad de los tres miembros de mi equipo, ejemplo donde los haya de transversalidad. Por lo que respecta a la impartición del seminario, recuerdo con especial afecto que una deficiencia del sistema de conexión en mi ordenador, unida a la proximidad de mi casa con la sede de YMCA en Carabanchel (Madrid), fue la causa de que decidiera desplazarme personalmente a la sede para compartir con Davide Bombassei y el entrañable grupo de alumnos una mañana inolvidable. Verónica, Conxa y Luis, mis alumnos-formadores de UNIR, felizmente conectados, resolvieron con pericia y acierto sus intervenciones y supieron dirigir con muy buena mano los ejercicios y dinámicas grupales que habíamos diseñado, y yo pude disfrutar de modo muy especial de la experiencia gracias a mi presencia entre los chicos de YMCA.

Recuerdo con especial viveza la intensidad y aplicación con la que los jóvenes de YMCA siguieron las explicaciones y realizaron las prácticas y me produjo una enorme alegría personal disfrutar de su participación, su proactividad, su alegría y su entusiasmo. Era muy evidente su voluntad de mejorar y superar sus límites a través de las estrategias y las técnicas de comunicación oral que Verónica, Conxa, Luis y yo poníamos a su disposición, y resultaba altamente esperanzadora la expectativa que nacía en ese momento de que los alumnos aplicasen las enseñanzas recién adquiridas para mejorar sus vidas y hacer más fáciles las vidas de los demás en su futura intervención como líderes locales.

Nuestro objetivo como miembros del Campus Solidario quedó cumplido, y con él quedó renovado el compromiso de nuestra universidad de hacer que su labor trascienda su ámbito inmediato de acción para darse a los demás desde la generosidad fecunda del saber compartido.

 

 Santiago López Navia (2)Santiago López Navia es doctor en Filología por la Universidad Complutense de Madrid, doctor en Ciencias de la Educación con Premio Extraordinario por la UNED y doctor honoris causa por la Universidad Internacional SEK de Santiago de Chile. Forma parte del equipo directivo institucional del Trinity College Group of Spain, es profesor asociado en la UNIR y profesor visitante en la Universidad Internacional SEK de Santiago de Chile. Ha publicado varios libros y numerosos artículos especializados en sus ámbitos de conocimiento y complementa su tarea docente e investigadora con su actividad como creador literario, de la que han nacido varios libros de poesía, algunos de cuyos textos han sido musicalmente versionados por cantautores, músicos profesionales y grupos de rock.

6 Comentarios en “Compartir la palabra
  1. José Fernando Calderero dice:

    Solo un breve comentario con doble finalidad: felicitarte/os por esos logros que señalas en tu post y mostrar mi completo acuerdo con darle una gran importancia a “aprender a hablar mejor para ser mejores”. Esta última idea es una pieza clave en la construcción de “encuentros personales valiosos” que podíamos señalar como primordial objetivo educativo.
    Un saludo muy cordial.

    • Santiago López Navia dice:

      Muchas gracias, querido decano. En efecto, se trata de asumir sin la menor reserva el compromiso ético (ligado al estético) que alumbra la palabra en público.

      Un cordial abrazo.

  2. Javier Legarreta dice:

    Como estudiante del grado de maestro de infantil, decir que no puedo estar más de acuerdo con la importancia de saber comunicarse, en su más amplio sentido.

    La simple experiecia de cursar la asignatura ‘Técnicas de expresión oral y escrita’ ha sido un verdadero descubrimiento personal.
    Aprovecho para felicitar aquí a los dos profesores con los que tuve el placer de compartir la asignatura: Ignacio Roldán y Mireya Fernández. Entre los dos crearon una experiencia de apredizaje realmente gratificante para los alumnos que tuvismo la suerte de cursarla.
    Por lo menos en mi caso, la puesta en práctica inmediata de los aprendizajes construidos, tanto en mi vida laboral como personal, considero me han hecho ser más competente e, incluso, más feliz.
    Ahora pivoto siempre mis conversaciones y discursos sobre la sinceridad, la empatía y la asertividad; o al menos, lo intento.

    Javier

    • Santiago López Navia dice:

      Nada mejor que un comentario basado en una experiencia personal. Gracias por tu aportación, Javier, y ten la seguridad de que esas enseñanzas serán fundamentales en tu futura tarea como docente.

      Un abrazo,

      Santiago

  3. María dice:

    Hablar mejor para ser mejores! Claro que si, es lo que debemos trasmitir a nuestros niños y adolescentes. Todo iría mejor entre padres e hijos, entre ellos y sus amigos, entre los chicos y las chicas, entre padres, entre amigos de padres, entre personas muy mayores y padres, e hijos y amigos. Entre compañeros de trabajo, entre empleados y jefes, entre políticos y estos últimos y el pueblo soberano. SI HABLARAMOS MEJOR EL MUNDO SERIA MEJOR, DEFINITIVAMENTE.
    Muchas gracias por hablar tan bien Santiago y por querer tanto al mundo.

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sin ellos y muchos más, no sería posible