Día de la Madre Tierra

Otro día para reivindicar “lo femenino”, para reivindicar a la Madre Tierra como la diosa madre de otras deidades masculinas y originarias de los matriarcados neolíticos.

Las mitológicas diosas madres, denominadas culturalmente con numerosos nombres: La Isis egipcia; la sumeria Tiamat, la caldea Isthar, la siria Astarté, la Afrodita griega, la hinduista Durga; la Dana céltica; la vasca Mari; la Pachamama y un sinfín de vírgenes negras como la de Montserrat, la de Guadalupe, la de Regla o La Almudena; al fin y al cabo: Gea, Gaia, “Magna Mater” o “Magna Dea”;… Símbolo de la tierra y de la fertilidad.

  La Bandera de la Tierra

La Bandera de la Tierra

La mitología, rica en denominaciones y conceptos, fue trascendida por la ONU que, en el concepto “Madre Tierra”, reconoció “una expresión común utilizada para referirse al planeta Tierra en diversos países y regiones, lo que demuestra la interdependencia existente entre los seres humanos, las demás especies vivas y el planeta que todos habitamos“, a partir de ahí, estableció el 22 de abril como el Día Internacional de la Madre Tierra y en el año 2000 promulgó “La carta de la Tierra”.

La carta de la Tierra contiene un preámbulo (“La protección de la vitalidad, la diversidad y la belleza de la Tierra es un deber sagrado”), los cuatro principios básicos que se relacionan a continuación y un texto a modo de conclusión (“Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde; por el despertar de una nueva reverencia ante la vida; por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad; por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz; y por la alegre celebración de la vida.”)

El primero de esos principios básicos nos conduce a respetar y a cuidar la vida en toda su diversidad, con entendimiento, compasión y amor para asegurar que la Tierra y sus frutos se preserven para las generaciones presentes y futuras en sociedades democráticas que sean justas, participativas, sostenibles y pacíficas.

El segundo nos aconseja proteger y restaurar la integridad de la biodiversidad con patrones de producción, consumo y reproducción que permitan el bienestar común, la salvaguardia de los derechos humanos y las capacidades auto regenerativas de los recursos.

Promocionar un desarrollo humano, equitativo y sostenible, que elimine la pobreza y afirme la igualdad y equidad de género como requisitos previos para asegurar el acceso universal a la educación, el cuidado de la salud y la igualdad en las oportunidades económicas, apoyando la dignidad humana, la salud física y el bienestar espiritual, con especial atención a los derechos de los pueblos indígenas y de las minorías; es el tercero de esos principios.

El cuarto y último de los principios básicos de ésta carta, nos recomienda fortalecer las instituciones democráticas aumentando su transparencia y rendición de cuentas a una ciudadanía más participativa en la toma de decisiones y acceso a la justicia y una mayor promoción de la cultura de la tolerancia, no violencia y la paz.

Magnífico recuerdo que hace la ONU de nuestro sagrado deber hacia a una diosa creadora de dioses y de hombres; que observa como su frutos son sobre explotados para unos pocos de su hijos, mientras que otros pasan hambre en sociedades anti democráticas, injustas y violentas.

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sin ellos y muchos más, no sería posible