Discriminación por religión o creencias

“Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”. Esto es lo que recoge el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

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Y sin embargo, Naciones Unidas denuncia que millones de personas en el mundo sufren algún tipo de discriminación directamente derivada de su religión o creencias. Y que algunos de ellos son arrestados o incluso asesinados por este motivo.

La Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea destaca a Malta e Italia como los países con más casos de discriminación por motivos religiosos. Y asegura que en el año 2009, cuatro de cada diez personas de religión islámica fueron discriminadas en nuestro país. Por encima de Bulgaria o Austria.

El velo de la disputa

Con la llegada de la crisis a nuestro país, las asociaciones para la defensa del colectivo musulmán aseguran que la discriminación a la personas que profesan religión islámica ha crecido alarmantemente. Especialmente hacia las mujeres.

Amparo Sánchez es mujer, musulmana y presidenta la Plataforma Ciudadana contra la Islamofobia. Sánchez se lamenta de que “en el Código Penal no hay una tipificación específica de los delitos de odio, como sí ocurre en otros países de la Unión Europea”. Y en la misma línea van las afirmaciones de Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España, que considera “un escándalo que las autoridades permitan que a las mujeres musulmanas se les niegue empleos por su religión y a las chicas se les impida asistir a clase si usan pañuelo”.

Y es precisamente aquí donde el choque entre las normas administrativas y la libertad de culto llegan a un punto álgido. Desde el año 2012 son ya bastantes las comunidades autónomas, (Madrid, Galicia, Valencia, La Rioja o Extremadura) que han dado a los profesores tratamiento de autoridad pública. Permitiendo que colegios e institutos regulen la vestimenta de los alumnos, prohibiendo las gorras o los velos, si así lo aprueban sus consejos escolares. Esta nueva ley supuso un respaldo legal a los centros que deseen restringir determinados atuendos.

El artículo 9.2 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, establece que “La libertad de manifestar su religión o sus convicciones no puede ser objeto de más restricciones que las que, previstas por la ley, constituyan medidas necesarias, en una sociedad democrática, para la seguridad pública, la protección del orden, de la salud o de la moral públicas, o la protección de los derechos o las libertades de los demás”.

¿Debe, por tanto, un colegio público hacer excepciones a la hora de admitir a alumnos que no cumplen con la normativa de vestimenta? ¿Atenta el velo de una alumna musulmana contra la seguridad de otras personas? ¿Y si en lugar de un velo, se tratara de un burka? El debate está servido.

Discriminación y crisis

La recesión económica es otra causa a raíz de la cual los medios se han plagado de casos de rechazo a colectivos minoritarios. Estos sufren más directamente los envites de una población que vuelca en ellos su insatisfacción y malestar, por considerarles los presuntos causantes de dicha crisis.

Grecia, donde los grupos de extrema derecha parecen haber encontrado el perfecto caldo de cultivo para esta discriminación, especialmente contra minorías musulmanas, supone un buen ejemplo. Recordemos que Grecia constituye un país confesional, en el cual la Iglesia Ortodoxa Griega tiene enormes privilegios. Además su capital, Atenas, es la única de la Unión Europea que no cuenta con una mezquita.

Pero no hace falta irse a casos tan extremamente violentos para hablar de discriminación en Europa.

Bastaría hablar del caso de Nadia Eweida. Cristina copta que en el año 2006 denunció a British Airways, compañía aérea de la que era empleada, por prohibirle que luciera una cruz de oro blanco colgada al cuello. Tras un largo proceso de pleitos, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo falló a su favor, después de que los tribunales de Inglaterra le quitaran la razón.

Estrasburgo consideró que “una cruz discreta no puede afectar negativamente la imagen pública de British Airways”. Y condenó a Reino Unido a indemnizar a Eweida con dos mil euros por daños morales y treinta mil por los costes del proceso, al entender que este país violó el artículo 9 del Convenio Europeo de Derechos Humanos frente a la libertad de religión.

Nacional e internacionalmente existe una basta legislación que aboga y defiende la libertad de religión y creencias. Lo difícil es aplicarla a ese terreno común, y extremadamente íntimo, donde convergen ley y conciencia personal.

FUENTES:

 http://www.un.org/es/events/humanrightsday/2009/discrimination_religious.shtml

 http://www.eldiario.es/sociedad/islamofobia-musulmanes-Islam-xenofobia-discriminacion-intolerancia_0_154685262.html

 http://elpais.com/diario/2011/01/05/galicia/1294226291_850215.html

 http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/01/15/actualidad/1358254140_161369.html

 http://www.webislam.com/noticias/56572-los_musulmanes_griegos_reclaman_una_mezquita.html

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sin ellos y muchos más, no sería posible