Educación Online Solidaria y Empoderamiento Social

¡¡Cuán orgullosos estamos de nuestros voluntarios, de la plataforma tecnológica de UNIR y de lo que también se hace con ella!!

Ayer, en una jornada sobre la “Responsabilidad con la sociedad: Más allá de la RSC”, seguía pensando en Campus Solidario y, aunque hablemos de solidaridad, es parte de nuestra responsabilidad social la de tratar de devolver, a esa parte de la sociedad con menos recursos o en riesgo de exclusión social, aquello que obtenemos de los que sí tenemos la suerte de gozar del llamado “primer mundo”. No como una limosna, sino como parte de nuestro compromiso con esa humanidad, injusta sufridora de un heredado Karma(*) y pobre hasta en su Dharma(*).

No sé cual será el Dharma que se puede obtener por emplear unas horas al mes en impartir una clase online con una duración de sesenta, noventa o ciento veinte minutos, cómodamente sentados en nuestras casas del primer mundo; pero sí estoy convencido de las carambolas encadenadas que se producen al empoderar a docentes rurales para que mejoren sus capacidades didácticas y sus clases y, por tanto, sus alumnos sean mejores; o al iniciar a más de 40 jóvenes y adultos en la Ofimática, Internet y Redes Sociales, abriéndoles las puertas a su futuro y facilitándoles que su presente y el de sus próximos (prójimos)sea mejor al poder ayudar en la educación de sus hermanos e hijos,… o enseñando habilidades sociales para el desenvolvimiento cotidiano u orientado a la inserción laboral de personas con discapacidades físicas o intelectuales. Todo esto amplia el efecto multiplicador de esa carambola producida por el ligero toque dado desde el sillón de nuestra casa.

 Carambola

Educar es empoderar, dotar de poder al que se le arrebató. Poder sobre su presente y su futuro.

Las cifras de niños y adolescentes que abandonan pronto su formación o la de los adultos con necesidades de alfabetización, siguen siendo alarmantes a pesar los programas puestos en marcha a partir de los Objetivos para el Desarrollo del Milenio.

Si la economía sigue expulsando a ciudadanos que se encuentran por debajo de los mínimos recursos económicos incluyentes y necesarios para una vida digna y, a esto, sumamos la adicional exclusión por falta de formación, podremos retomar el modelo de aquella sociedad medieval donde sólo existían nobles y lacayos. Si es lo que queremos, podemos seguir siendo espectadores de ese torneo en el que los perdedores ya están definidos.

De nos ser así, disponemos de una herramienta poderosa que nos permitirá colaborar en el empoderamiento social de los sin recursos, de los más desfavorecidos: La educación online solidaria.

Todos podemos compartir, enseñar algo de lo que sabemos; es posible que, en ese viaje, también aprendamos algo.

(*) El Karma es lo que debemos o tenemos que pagar por las malas obras que hacemos y el Dharma es el dinero cósmico que recibimos por cada obra buena o consciente que hacemos.

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sin ellos y muchos más, no sería posible