El Amor tiene nombre de Misionera

Qué gran iniciativa este Campus Solidario. Poder acercar la educación allá donde es complicado que llegue. Qué alegría saber que hay gente dispuesta a echar una mano. Porque alegra saberlo. A veces creemos que la solidaridad está solamente vinculada a colectivos muy concretos: las ONG, Cáritas y otras organizaciones de la Iglesia…Y, cuando conoces proyectos en los que participan personas individuales, con nombre y apellido, te das cuenta de que es algo innato al hombre. Que el hombre tiende a los demás, que es social por naturaleza y que saliendo de sí mismo es más feliz.

Pero, aunque sea algo a lo que tendamos, hay que subrayar la labor de algunos que hacen del servicio a los demás su vida entera. Esos que lo dejan todo para hacer de su vida entrega. Gracias a Dios, tenemos muchos ejemplos, pero hoy quiero hablaros de las Misioneras de la Caridad que fundó la Madre Teresa de Calcuta.

 teresadecalcuta

Es difícil sintetizar en un post todo lo que ha supuesto para mí conocerlas. Porque es difícil expresar en unas líneas el Amor con mayúscula.

La primera vez que fui a Calcuta fue hace 10 años. El verano de 4º de carrera. Fuimos unos 12 de la misma universidad. Entre ellos, mi hermano mayor y la que me sigue. La llegada a la cuidad del ruido fue tremenda. Dos noches sin pegar ojo, con los ojos clavados en el techo y el sonido rítmico del ventilador acompañando mi angustia. No podía creer que esa gente viviera en el mismo mundo que yo. Que aquella mujer tirada en la calle y sólo cubierta por una túnica raída estuviera viviendo su vida a la vez que yo vivía la mía. Y los niños drogados. Y los perros y las vacas comiendo de la basura. Y el monzón por la rodilla y bajo el agua, las ratas.

Y, en mitad de ese infierno, mujeres con sari blanco y azul, los colores del Cielo.

Trabajan de sol a sol y reciben a voluntarios todo el año. Agotador. Tienen casas por toda la ciudad, en las que se acoge a huérfanos, discapacitados, maltratadas, moribundos… Los más pobres de los pobres. Esos que no tienen dónde caerse muertos. ¡Y hay tantos!

Los voluntarios intentamos aprender de los más veteranos y acercarnos a cómo las Sisters (así se las conoce) cuidan, acompañan y se entregan. ¡Qué delicadeza!

Recuerdo una vez que trabajando me hice un pequeño corte en un dedo. Sister Celine Therese me vio y lo dejó todo para ocuparse de mi corte. Como si fuera lo único que tenía que hacer en su vida. Y es que es así: en ese momento, sólo existes tú. Tu dedo. Tu herida. Tu alma. Porque están curando al mismo Jesús. Y eso le hace a una pensar. Pensar en cuán distinto sería el mundo si miráramos con ojos de Misionera. Si viviéramos con tiempos de Misionera.

Y no sé cuál es el momento en que te das cuenta de que todos somos iguales. Igual de hombres. Igual de míseros. Igual de afortunados. Y eso le cambia a una la vida. Cuando se conoce el Amor, no hay diferencia entre Sofía y Kalima. O entre Tomás y Raghu. Y es difícil describirlo y más, sintetizarlo en un post. Pero ahora sé que el Amor tiene mirada de Misionera, manos de Misionera, corazón de Misionera, ternura de Misionera, compasión de Misionera.

Desde 2004, he seguido conociendo casas de las Misioneras por el mundo. Y da igual dónde estén -en un slum de Nairobi o en un luminoso barrio de Faro-. Porque siempre va a salir a recibirte el mismo: el Amor. Con mayúscula.

2 Comentarios en “El Amor tiene nombre de Misionera
  1. Que recuerdos me has hecho revivir Sofía, al escribir sobre las Sisters. Gracias de todo corazón

  2. Patricia dice:

    Hola Sofia!

    Has estado de voluntaria en el Hogar de las Hermanas de Faro (Portugal)? Me gustaría conocer mas de cerca como fue tu experiencia allí, pues estoy muy interesada en ir de voluntaria este verano!

    Muchas gracias!

    Patricia

Responder a Enrique Martinez Bermejo Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

 

sin ellos y muchos más, no sería posible