El voluntariado como experiencia creativa

“Practice kindness all day to everybody and you will realize that you’re already in heaven now.”                                                                                                                                                                                                                                                                                                 Jack Kerouac

Hace unos días los compañeros del  Campus Solidario me pidieron que compartiese mi experiencia como voluntaria y coordinadora del curso “TICs aplicadas a la educación para docentes de Paraguay”. Para mí, participar en el proyecto y coordinar el curso más que un acto solidario es una oportunidad que me ha dado la universidad de hacer algo interesante y gratificante.

El proyecto

El curso está dirigido a profesores universitarios de la UNVES (Universidad Nacional de Villarrica del Espíritu Santo), personas preparadas y con años de experiencia. Esto lo convierte en un reto para nosotros, ya que la UNIR está a la cabeza de la innovación relacionada con la aplicación de las nuevas tecnologías en la enseñanza. Hemos preparado un programa práctico y ameno que intenta abarcar las herramientas más utilizadas en la enseñanza superior. Tengo ilusión por conocer a los compañeros de la universidad de Paraguay e intercambiar ideas con ellos ya que el contacto con personas de otros países y culturas que comparten tus inquietudes es enriquecedor. Por otra parte la participación en este curso me ha dado la oportunidad de conocer a otros voluntarios que para mi sorpresa provienen no solo de diferentes ciudades de España, sino de diferentes países. Está siendo una experiencia muy positiva que recomiendo a todos los que no conocen todavía la iniciativa. Aprendes, aprenden de ti y haces amigos.

 campus solidario foto svetlana stefanova

Experiencias

Mi primer contacto en España con el voluntariado fue cuando en un colegio pequeño me ofrecieron participar en un proyecto. Con la adopción de un niño en un país africano se aportaba dinero para la reconstrucción de su colegio y la compra de material escolar. Todavía recuerdo la foto que me enviaron del niño que había adoptado. Posaba muy orgulloso en pantalón corto y una camisa verde de seda. También me envió un elefante de madera que hicieron en clase y que ocupa un lugar privilegiado en el salón de mi casa. Los profesores del colegio de aquí fueron a entregar el material y a ayudar con las labores de reconstrucción. A su vuelta nos mostraron un video. El colegio era como una habitación con solo dos paredes. Había gallinas y una pequeña cabra pasó de un lado para otro mientras los alumnos estaban escuchando a la profesora. Las madres venían a mediodía a preparar la comida para todos los niños. El video transmitía tantas ganas de vivir, de aprender, de seguir adelante que no entendía cómo, siendo la cantidad mensual de dinero casi simbólica, entre decenas de alumnos se habían apuntado solo cuatro familias al proyecto.

Como si la realidad quisiera contrarrestar aquella sorpresa, tuve otra experiencia inolvidable. En una clase de inglés que impartía en una empresa salió el tema del voluntariado. Para hacer que mis alumnos practicasen empecé a preguntarles si habían hecho algo. Cuál fue mi asombro cuando resultó que más de la mitad del grupo estaba participando en algún proyecto. Recuerdo a un hombre que estaba cuidando a perros que luego iban a ser perros guías para ciegos. Al parecer al principio tienen que vivir con una familia y justo cuando ya están educados y les quieres con locura, tienes que darles a la organización que les termina de adiestrar. Una alumna que es economista ayudaba a mujeres en India a poner su propio pequeño negocio y otra ayudaba a mujeres maltratadas en España. Ojalá pudiese mencionar a todos.

Compasión vs empatía

Cuando tratamos de ayudar a gente con menos recursos, gente que proviene de países menos desarrollados que el nuestro, o gente enferma es esencial hacerlo desde el respeto. Solemos dividir las personas en “nosotros” y “ellos”, por el color de la piel, por creencias, por algún rasgo físico o porque pertenecen a otro cultura. A veces el enfermo, el anciano o el inmigrante se perciben como parte de este otro grupo – “ellos” y para algunos esto implica que son en cierto modo inferiores. Se les ayuda desde la superioridad y lo primero que desean y, a veces lo único, es respeto.

No podemos hacer grandes hazañas solidarias a diario (por lo menos yo) pero si queremos hacer algo hoy mismo solo hace falta mirar a nuestro alrededor. Seguro que algún amigo o familiar te comentó su problema. Puede que no haya sido tan fácil para el contártelo. Un divertido  video resume el revelador discurso de Brené Brown sobre ” El poder de la vulnerabilidad” donde ella reflexiona sobre la amabilidad y nuestra capacidad de conectar con otras personas, sobre el coraje que requiere sentir y mostrar empatía. El reno limitándose a un “ánimo” y “adiós” representa a gran parte de la gente a nuestro alrededor. La difícil, valiente y valiosa actitud está representada por el personaje del oso y es la que nos gustaría encontrar y la que intentamos tener.

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sin ellos y muchos más, no sería posible