El voluntario que todos llevamos dentro

 manos mundo“El voluntario sabe que el camino -de su vocación elegida- es ir donde vive el dolor. El dolor físico o psíquico le espera y tiene que ir lleno de ilusión, alegría, comprensión y amor de poderlo dar; ilusión, comprensión, alegría y amor -tesoros espirituales que si no se poseen  no se pueden dar-“. GLORIA FUERTES de su poema EL VOLUNTARIO.

Parece mentira que tenga que sorprendernos una tragedia de efectos desproporcionados para que tengamos que darnos cuenta de que es propio del ser humano ayudar a los demás. El accidente ferroviario ocurrido en Santiago de Compostela con decenas de muertos y heridos, al igual que otros hechos similares, hacen que salgan a la luz los héroes espontáneos y anónimos que se muestran ocultos la mayoría del tiempo.

Es la “pequeña” tragedia diaria y monótona la que nos vuelve insensibles. El paro, el hambre, el desarraigo y la exclusión social conviven a nuestro alrededor, no sólo en las noticias sino muchas veces más cerca de lo que pensamos. Pero nos hemos acostumbrado a ello, lo vemos normal, pensamos que no hay nada que podamos hacer.

Nos equivocamos. En el día a día también podemos ser solidarios. No hace falta que ocurra un accidente con gran número de víctimas para que llevemos una manta, agua o una puerta que sirva de camilla. Ser solidario es ser humano y ésta es una tarea a tiempo completo.

 

 Antonio Coca

 

Antonio Coca, Oficial de notaría, estudiante de Derecho y Voluntario.

2 Comentarios en “El voluntario que todos llevamos dentro
  1. Rosana ferré Serrano dice:

    No hay nada comparable a lo que uno siente cuando ayuda a los demás. Yo siempre he sentido la necesidad de hacerlo pero también siempre me ha dado miedo a no estar a la altura. Pero ahora pienso ……….. A la altura de que? Dar lo que uno tiene y “es”, sea lo que sea es lo realmente importante. Todos necesitamos de los demás, y pobre del que no lo necesite.
    Que tal sí lo intentamos?

  2. Antonio José Coca Castilla dice:

    Totalmente de acuerdo contigo Rosana. El simple hecho de acompañar y escuchar a otras personas hace que tanto ellos como nosotros nos sintamos mejor y suba el nivel de autoestima del grupo.

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sin ellos y muchos más, no sería posible