En el aire

El  fin de año suele ser tiempo de despedidas y balances. Así fue este diciembre pasado  cuando dijimos adiós a quienes desde octubre fueron nuestros profesores del Curso de Radio organizado en Aspace gracias a la Fundación UNIR (Universidad Internacional de La Rioja), una aventura de tres meses que ha fortalecido nuestro gusto por la radio y que nos ha puesto en contacto con un equipo maravilloso. De igual manera que nos reencontramos con nuestros compañeros de centros en enero, estamos seguros de que volveremos a vernos con  Zeben, Mercedes, Javier, Ana María, Mar y el resto, confiados en que este adiós sea, en realidad, un hasta luego.

La radio, como el cine y el video, es un recurso utilizado en Aspace para el desarrollo de las personas con parálisis cerebral. Aunque emular a  Julia Otero, Carlos Alsina o Iñaki Gabilondo no sea nuestra intención, sí que tenemos el orgullo de haber hecho algún pinito desde que nos picara el gusanillo de la radio a raíz de un Programa de Formación en radio del Gobierno de La Rioja..

De eso, hace ya tiempo, es cierto, pero las bondades debieron  ser tantas que a su término, decidimos continuar en esta aproximación al lenguaje radiofónico creando un Taller con usuarios de nuestro centro ocupacional. Dicho y hecho, fuimos dando pasos: quiénes, cómo, cuándo, y la osadía llegó tan lejos que la Asociación accedió a equipar una de nuestras salas con micros, mesa de mezclas, ordenador, hasta constituir un espacio humilde para unas primeras prácticas que algún optimista calificó de  magacines.

Si evidencias hubo, fueron dos: una, que la radió nos atrapó de lleno; otra, que se hacía preciso ampliar nuestros conocimientos.

Entonces, apareció la UNIR. Sabíamos de ella por muchos motivos: por su oferta educativa, por los medios, por conocidos que son sus alumnos, y claro, por tener, como Aspace, la sede en Logroño.. No imaginábamos entonces el entusiasmo con el que iba a acoger nuestra propuestas: organizar un Curso de Radio impartido por voluntarios vinculados a su Grado de Comunicación.

Era julio cuando se sucedieron los primeros contactos con la Fundación y la voz de Mª Carmen Gómez, a quien siempre agradeceremos los primeros ánimos y apoyos, se hizo de la familia. Llamadas, presentaciones, contactos y correos electrónicos desbrozaron el  camino y dieron forma a un Curso que aprovecharía la plataforma de aprendizaje on line de esta Universidad, tendría una periodicidad semanal de octubre a diciembre, y nacería con la pretensión de ser interactivo y didáctico. ”¿Lo anunciamos ya a nuesros voluntarios en la web?”, nos preguntó un día  Mª Carmen. Cruzamos el Rubicón al decir que sí, y la primera sorpresa fue que sin traspasarlo aún, nos esperaba ya en la otra orilla un nutrido grupo de profesores dispuesto a arrimar el hombro….o el micro.

En un plis plas, pasaron las vacaciones, nos plantamos en septiembre y llegó la reunión de contexto en la que nos conocimos todos a través de la red, Zeben Díaz, el coordinador a la cabeza,  y el resto de docentes, acompañándolo. Ahora que tecleo, recuerdo la mezcla de satisfacción y susto que sentimos mi compañera Laura y yo al ir viéndolos aparecer en la pantalla, en una especie de ventanas, cual calendario de Adviento, uno, dos, cuatro, seis …Empezamos a media tarde con luz y los minutos corrieron tanto que se nos hizo de noche contándoles cómo son las personas con parálisis cerebral e intercambiando impresiones acerca de lo que podría ser el curso: objetivos, miembros, contenidos…. Todo quedó  cerrado cuando el temario estuvo visto para sentencia.

La aventura se inició para los nuestros, Joaquín, Alejandro, Toño, Carlos, José Luis, Pablo, Laura y yo mismo, un viernes, 5 de octubre; templados los nervios ante la novedad, aquel día disfrutamos de lo lindo. Lo mismo ocurrió semana tras semana hasta pintar un curso reconocible en sus cualidades: contenidos sencillos, exposiciones claras, aprendizaje práctico, entusiasmo docente…

Entre sesión y sesión, a punto estuvimos de sufrir en ocasiones el atropello de la vida diaria de la Asociación, de ser superados por problemas técnicos o  zarandeados por algún que otro imponderable, como el día en que casi tuvimos más enfermos que alumnos. Creo que al final, salimos airosos.

Transcurrido un tiempo y con mejor perspectiva, podemos decir que del curso hemos salido con más información, recursos, confianza y puntos de vista. Ha sido ameno y útil. Sin duda, sabemos más,  la semilla está sembrada y confiamos en que habrá resultados: una de las cualidades que adornan a las personas con parálisis cerebral es su perseverancia en la búsqueda de nuevos horizontes.

Ahora que iniciamos una nueva etapa con el objetivo de poner en práctica lo aprendido, si perdemos fuelle, tendremos en  mente las palabras de Ángel Gabilondo cuando asegura que “es imprescindible aprender y que nunca hemos de dejar de hacerlo,  ya que es tarea de toda una vida, hasta el punto de que cesar de aprender es el máximo envejecimiento, el definitivo. Y que tampoco conviene olvidar que es decisivo enseñar, que alguien enseñe, que alguien nos enseñe”.

Aspace  ha tenido suerte: profesores de la UNIR, que son ya amigos, han puesto sus nombres y rostros a ese indefinido. Más que suerte; cómo explicar si no el regalo de su tiempo e ilusión, su esfuerzo en explicarse, su cercanía.. Nos han enseñado bien y sólo queda demostrarlo con pruebas; se lo debemos.  Las ondas nos están esperando y están de nuestra parte.

Escrito por ASPACE (La Rioja)

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sin ellos y muchos más, no sería posible