El holismo a la educación

EL HOLISMO A LA EDUCACIÓN: UN RESCATE DEL RECONOCIMIENTO DE LA INTEGRALIDAD HUMANA

A lo largo de la historia, el paradigma regidor de la educación ha ido cambiando, dando lugar a transformaciones que van desde la concepción de aprendizaje y sus implicaciones, hasta los componentes humanos que están inmersos en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Gracias a estos múltiples cambios, influenciados en gran medida por exigencias sociales e históricas, es que hoy puede hablarse de una perspectiva holística, que permite abordar al ser humano desde una perspectiva sistémica, integral; biopsicosocial. Tal como lo expresa Wopner (2008) “estamos viviendo un cambio caracterizado por la emergencia de un nuevo paradigma global de nuestra cultura, necesitamos por tanto una nueva educación que sea una alternativa real para solucionar creativamente los problemas de la sociedad industrial científica y la visión del mundo mecanicista que todavía domina nuestras vidas.” (p. 47)
Según este autor,La educación holística se entiende como una estrategia comprensiva para reestructurar la educación en todos sus aspectos: la naturaleza y el contenido del curriculum, la función del docente y los estudiantes, la manera como el proceso de aprender es enfocado, la importancia de los valores y la naturaleza de la inteligencia. Representa por tanto una estrategia comprensiva donde la educación holística nos provee de un marco coherente e integral que incluye todos los aspectos a ser considerados en una propuesta educativa. (Íbid: 48)

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Al abordar la educación desde una perspectiva holística, se reconoce la importancia de la integralidad del ser humano, por ende, “La educación holista reconoce [en él] múltiples dimensiones (…): física, intelectual, estética, emocional y espiritual, [que apuntan](…) hacia el ideal perenne de un individuo integral viviendo en un planeta armonioso” (Escobar, 2006: 57). Igualmente, se aborda el proceso educativo como un espacio que trasciende la simple transmisión del conocimientos aislados que debían ser adquiridos por los aprendientes. Parafraseando a Miller (2007) el ser humano, incluso en la educación, se ha visto como un ente fragmentado (biología, inteligencia y sentimientos por separado), a quien se le presentan lecciones, unidades, en fin, información que usualmente, éste no relaciona con su realidad, y mucho menos con la importancia que estos contenidos tienen en su vida. No obstante, “La educación holística entiende al mundo como un sistema de componentes inseparables, interrelacionados y en constante movimiento.” (Wopmer, 2008: 48).

Esta perspectiva rescata el papel activo del sujeto aprendiente, da lugar a sus necesidades e intereses, permite la construcción y deconstrucción del conocimiento, además de brindarle herramientas útiles para resolver problemas propios de la realidad en que se haya inmerso. Todo lo anterior es confirmado y complementado por algunas ideas planteadas por Miller (2007), pues, al retomar su propuesta, él propone que el holismo en la aducación está fundamentado tres principios básicos: Balance, teniendo en cuenta que la educación debería mantener un equilibrio en cuanto al énfasis y la importancia que le brinda a los distintos ámbitos del ser humano (personal, social y cultural, cognitivo, emocional) , a los tipos de contenido que enseñan (conceptos, técnicas, procesos), a los tipos de evaluación realizadas (cualitativa y cuantitativa), entre otros… Inclusión, ante un intento de promover distintas formas de abordar y llevar a cabo el proceso de enseñanza – aprendizaje. Así pues, no sólo se trata de que el aprendizaje se remita exclusivamente a la transmisión de conocimientos sino que se enriquezca el proceso a través de un abordaje mas interactivo, “transaccional”, en el que tanto estudiante como profesor contribuyan en el aprendizaje, a través de la retroalimentación, la solución de problemas , el hecho de tener en cuenta los intereses de quienes están enseñando y aprendiendo, e incluso, ya desde un abordaje que va mas allá de la transmisión y la transacción, es posible hablar de una perspectiva transformacional, en la cual, todos esos elementos hasta ahora mencionados no sólo son importantes en el proceso de
enseñanza – aprendizaje, sino a nivel curricular y social. En tercer lugar, Conexión, al concebir la educación como un constante intento de relación entre todos los elementos inmersos en el proceso educativo. De esta manera, la individualidad y la cultura, la teoría y la práctica, el pensamiento y la intuición, los distintos conocimientos que se adquieren, aprenden y reconstruyen, se encuentran interconectados desde una perspectiva según la cual se pretende superar la fragmentación que ha enmarcado la educación de los humanos a lo largo de la historia.
Ahora bien, teniendo en cuenta los elementos característicos de la propuesta holista a nivel educativo, empiezan a hacerse evidentes teorías y postulados que apoyan tales principios, tal es el caso de la teoría del aprendizaje significativo de David Ausubel, y en alguna medida las propuestas de Juan Ignacio Pozo en cuanto al aprendizaje de las ciencias, entre otros autores que poco a poco han ido consolidando la aplicabilidad y efectividad de dicho abordaje.
Esta nueva forma de ver la educación, muestra que es necesario evitar caer en el extremo contrario al de la edad media; dando lugar a una primacía de la razón, la ciencia y el conocimiento, mientras se obvian los aspectos afectivos, espirituales, e incluso conductuales del ser humano, ya que, “un excesivo celo por la objetividad hace que la educación tradicional olvide las conexiones que hay entre el objeto de estudio y aquel que lo estudia.” (Bula, 2010:43).

En fin, todo lo planteado hasta este punto se resume en la idea de que la educación debe constituirse como un real proceso de formación integral, que además de brindar información y destrezas a sus aprendices, sea un contexto de enriquecimiento que brinde herramientas para la solución de problemas y la vida en sociedad. Todo esto teniendo siempre presente la integralidad inherente al ser humano, donde interactuan constantemente aspectos cognitivos, afectivos, biológicos, socio-culturales y espirituales del mismo.

 

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