La libertad de prensa, implacable contra el silencio de los oprimidos

Lo que no se comunica no existe. Este tajante axioma cobra todo su valor cuando nos referimos a la información que los periodistas no logran divulgar en zonas de conflicto o en aquellas zonas donde la libertad de expresión es un derecho secuestrado. El 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa, es la fecha del calendario para tratar de avivar conciencias y espolear unas denuncias que han de estar presentes todo el año.

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Dar voz a las personas silenciadas y apoyar los intentos locales por derribar los muros que los poderosos construyen son dos objetivos que muchas instituciones periodísticas y civiles potencian el 3 de mayo.  El Día Mundial de la Libertad de Prensa fue aprobado en 1993 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, siguiendo la recomendación de la Conferencia General de la UNESCO. Esta jornada rinde tributo a la Declaración de Windhoek, en la cual los representantes de medios de comunicación africanos elaboraron un documento clave sobre la defensa de la libertad de expresión.

Según Naciones Unidas, el 3 de mayo “es una oportunidad para celebrar los principios fundamentales de la libertad de prensa; evaluar la situación de la libertad de prensa en el mundo; defender los medios de comunicación de los atentados contra su independencia; y rendir homenaje a los periodistas que han perdido la vida en el cumplimiento de su deber”.

Sobre este última declaración de intenciones, Reporteros sin fronteras recuerda las dramáticas cifras de periodistas fallecidos en el ejercicio de su profesión: 76, en 2013; 11, en lo que va de 2014. El barómetro de este año también arroja un balance desolador de 6 colaboradores muertos; 3 ciudadanos que vuelcan información en internet sobre los conflictos (net-ciudadanos), muertos; y 166 periodistas, 14 colaboradores y 165 net-ciudadanos encarcelados.

Los testigos con capacidad para desenmascarar los abusos del poder político y económico son incómodos y en muchas zonas de conflicto son eliminados o coaccionados para irse del terreno. Los medios de comunicación que siguen apoyando económica y éticamente la presencia de sus corresponsales en guerras o terrenos “peligrosos” son dignos de elogio, máxime en una época en la que los periodistas de investigación, los fotoperiodistas y los enviados especiales sufren una terrible merma en sus honorarios.

Naciones Unidas recuerda que el Día Mundial de la Libertad de Prensa de 2014 se centra en tres temas interrelacionados: la importancia de los medios de comunicación en el desarrollo; la seguridad de los periodistas y el estado de derecho; y la sostenibilidad e integridad del periodismo. Cuando pensamos en estos asuntos, la mente nos remite fuera de nuestras fronteras, pero también en los países en los que hay libertad de prensa la sociedad y los informadores han de tener los ojos bien abiertos para luchar contra las llamadas leyes mordaza.

El conocido caso de Wikileaks, la censura en internet, y las muertes y secuestros de periodistas deben hacernos reflexionar sobre el estado de la libertad de expresión en el mundo. Buscar los cauces “libres” y las fuentes fiables en conflictos olvidados para después incorporarlas a nuestras tertulias del día a día es una práctica muy recomendable para cualquier ciudadano que se interese por lo que acontezca en todas las esquinas de su casa planetaria. También cualquiera de nosotros puede convertirse en un ciberactivista apoyando con su firma las campañas que promueve organizaciones como Amnistía Internacional.

Los profesionales de la información tienen una extraordinaria vía para ayudar a sus colegas perseguidos por los enemigos de la libertad de expresión: el apadrinamiento que propone Reporteros sin fronteras. Según la ONG, esta idea “intenta evitar a los periodistas una segunda cárcel: la del silencio y el olvido. Si sus casos no se denunciaran frecuentemente ante la opinión pública internacional, los gobiernos incriminados no se molestarían por ellos”. Por ejemplo, Agnès Uwimana Nkusi, directora del periódico Umurabyo (Ruanda), está actualmente encarcelada acusada de publicar artículos que cuestionaban el asesinato de Jean-Lèonard Rugambage, editor del medio de comunicación Umuvugizi. Su injusta situación es denunciada constantemente por sus padrinos españoles Carmen Enríquez, Paloma Gómez Borrero, Elsa González, Rosa Montero, Mercè Rivas y José Antonio Guardiola.

 Enlaces de interés:

 Día Mundial de la Libertad de Prensa

 Reporteros sin fronteras

 Amnistía Internacional

Javier Picos

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sin ellos y muchos más, no sería posible