Las cosas nunca son como las imaginamos

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Hay veces que ponemos mucha ilusión en un trabajo, una relación o un viaje y nos llevamos un desengaño. Otras veces ocurre lo contrario, nos embarcamos en un proyecto aportando nuestro trabajo, conocimiento y esfuerzo, esperando conseguir egoísta pero legítimamente algo a cambio: puede ser experiencia, notoriedad, prestigio. Pero resulta que ese proyecto que habíamos abordado de manera rutinaria nos sorprende porque encontramos algo imprevisto, algo más importante que unas líneas en nuestro curriculum. Conseguimos inesperadamente una experiencia que yo denominaría emocional.

Cuando me decido a trabajar como profesor voluntario no es una única razón la que me motiva. Por una parte, estoy interesado en seguir utilizando las nuevas tecnologías para comunicarme y relacionarme con personas de otras culturas y de otras regiones. Yo no lo veo como dar algo, sino como compartir. También me preocupa no estar a la altura de lo esperado pero en este sentido me animo pensando que voy a dedicar tiempo, ilusión y esfuerzo en el empeño y así es más fácil llegar a buen puerto. Me ofrezco frente a los organizadores y frente a los alumnos con los brazos abiertos. Si me planteáis algo y lo sé os lo transmito, si no lo sé lo consulto y os comunico el resultado por correo electrónico o, mejor aún, lo investigamos y estudiamos y así aprendemos todos. Constantemente aprendemos a aprender en un círculo virtuoso.

Una vez preparados los temarios y las presentaciones, entresacando tiempo del trabajo, la familia y los estudios –el profesor es el eterno estudiante-, nos invade el miedo escénico. El gladiador tiene que salir a la arena. Pero las cosas nunca son como las esperamos, de repente nos vemos sorprendidos por jóvenes que, aún en situaciones sociales desfavorables, tienen un afán de superación, una responsabilidad y una madurez que muchas veces no tenemos personas que les doblamos la edad. Probablemente en su entorno son una minoría, pero por eso mismo y por su compromiso social y ganas de formarse tanto profesional como personalmente ¿Vamos a privarnos del privilegio de echarles una mano?

 Antonio Coca

 

Antonio Coca, Oficial de notaría, estudiante de Derecho y Voluntario.

 

2 Comentarios en “Las cosas nunca son como las imaginamos
  1. Ramón dice:

    Animo Antonio y gracias por tus entusiastas y evidentes expresiones. Me ha gustado la expresion “aprendemos a aprender” pues ya es un paso muy importante.

  2. Antonio José Coca Castilla dice:

    Ramón te agradezco tu comentario. Mientras mantengamos la ilusión sólo conseguiremos buenos resultados.

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sin ellos y muchos más, no sería posible